¡Volvemos con una nueva entrevista de nuestra serie! A modo de resumen: hemos invitado a varios miembros de nuestro equipo a una serie de entrevistas en las que profundizamos en lo que piensan sobre trabajar en consultoría, trabajar en much. ¡y más!
Esta vez hemos invitado a Nadja Planic, nuestra responsable de Fabricación, a charlar con nosotros y contar su historia con sus propias palabras.
Nadja no solo es una pieza clave de nuestras operaciones de consultoría en much., ya que dirige nuestro departamento de Fabricación desde la oficina de Múnich, sino que también es un miembro muy valorado de nuestro equipo. Nos habló de su carrera, de cómo se abrió camino como mujer en un sector dominado por hombres, de su forma de empoderar a un equipo e incluso del motivo por el que puso en marcha una noche de chicas en la oficina. Esto es lo que nos contó Nadja:
De pequeña, ¿qué querías ser de mayor?
Es difícil, porque nunca tuve un objetivo concreto, sino muchísimos intereses… Incluso cuando tuve que decidir qué estudiar, fue en plan «madre mía». Pero para mí siempre iba a ser la informática. Tuve mi primer ordenador a los 8 años, y ahí empecé a trabajar con ellos. En parte también fue por mi padre. Mi padre siempre me decía que, como mujer, tenía que aprender algo que pudiera aprovechar para no depender de nadie. La informática me interesaba porque está hecha de acertijos, como la programación: ¿cómo puedo resolver esto? Y también construir cosas: monté mi primer PC con unos 12 años. Así que diría que siempre fue la informática, pero me llevó un tiempo decidir qué quería hacer realmente.
¿Y cómo acabaste en la consultoría? ¿Qué camino te llevó a ser responsable de Fabricación en consultoría informática?
Fue pura casualidad, la verdad, porque empecé a estudiar Economía y en realidad me interesaba más el marketing. Empecé unos estudios duales aquí en Alemania, en los que trabajas y estudias a la vez, y tuve que buscar una empresa que me aceptara como estudiante en prácticas. Y acabé en una empresa emergente de informática. Fue la primera vez que me metí más en la informática, y me demostró que esa afición era algo que debía perseguir. Recibí la confirmación de que no eran imaginaciones mías y de que tenía los conocimientos para llegar lejos. Básicamente, empecé como estudiante de Marketing y acabé como gestora de producto.
Fue un largo proceso de encontrarme a mí misma… Para que te hagas una idea, era muy tímida e introvertida, y no creía en mí. Dediqué mucho tiempo a trabajar en mí misma para encontrar la confianza para hacer lo que quería. La informática siempre había sido cosa de chicos, un espacio de hombres blancos. Y, como mujer, tuve que pensar cómo podía entrar ahí y cambiar las cosas. Me preguntaba mucho: «¿Debería hacerlo? ¿Es realista pensar que tengo el talento y los conocimientos para conseguirlo?». Pero a medida que mi mentalidad se fortalecía, me resultó más fácil tomar esa decisión.
Además, nunca terminé Marketing porque mi padre falleció… y ese fue el punto de inflexión para darme cuenta de que la vida es demasiado corta. No debía hacer cosas que no quería hacer. Así que seguí adelante con la informática y demostré que era la decisión correcta.
Cuando estabas dando ese paso a la informática, ¿qué consejo le darías a la Nadja más joven en esa situación?
Tómate tu tiempo, disfruta de la vida. Pasé muy deprisa por algunas etapas de mi vida y, cuando miro atrás, pienso… quizá debería haber disfrutado más la experiencia. Pero tengo que decir que no cambiaría nada, porque eso me ha convertido en quien soy hoy. Es también lo que les digo a mis juniors: no tengas prisa. Tómate tu tiempo y aprende bien lo tuyo para tener una base. Es como construir una casa: si no tienes unos cimientos sólidos sobre los que construir, en algún momento tendrás problemas. Así que no te precipites.
Tómate tu tiempo y aprende bien lo tuyo para tener una base. Es como construir una casa: si no tienes unos cimientos sólidos sobre los que construir, en algún momento tendrás problemas. Así que no te precipites.
¿Cómo diste el paso a jefa de equipo? ¿Cuáles son las mejores habilidades para prosperar en nuestro sector y cómo ayudas a tus juniors a conseguirlo?
Una habilidad es, sin duda, el conocimiento: tienes que saber cómo abordar una situación y entender un proceso. Pero todo eso es conocimiento teórico; en algún momento puedes sentarte y aprenderlo. Lo segundo puede sonar un poco tonto, pero eres el principal punto de contacto de tu cliente en el día a día. En algún momento, tu cliente también sentirá frustración. Por eso también necesitamos habilidades interpersonales, como la empatía, para poder sentarte y transmitir tus ideas mientras comprendes a tu cliente y le das apoyo. Pero no todo consiste en cómo tratar a los clientes. En el equipo, no tengo que saberlo todo: tengo que aprovechar al máximo los conocimientos de mi equipo. Eso es lo que te da el apoyo necesario para hacer tu trabajo. Es un poco como ser terapeuta de tu cliente, mucho trabajo en equipo y también saber gestionarte a ti mismo.
Al fin y al cabo, siempre les digo a mis juniors que, mientras des lo mejor de ti y puedas decirme que lo diste todo y lo intentaste todo, aunque hagas algo mal, nunca me enfadaré. Porque lo intentaste lo mejor que pudiste, y eso es todo lo que puedo pedir. Básicamente, intento ser la persona que yo necesitaba cuando empecé a trabajar.
Pasando a much.: ¿con cuál de nuestros valores te identificas más?
Inclusión. Representa mi deseo de incluir a todo el mundo, de poder atender a todas las personas de mi equipo y de otros equipos. Por eso organizo noches de chicas aquí en much., porque las chicas también necesitan un espacio donde poder abrirse. Suena excluyente, pero en realidad refleja más inclusión: por ejemplo, cuando las chicas tienen que hablar algo con sus compañeros de equipo, se preparan conmigo.
¿Conoces la imagen en la que tres personas miran por encima de una valla? Puedes poner un escalón del mismo tamaño a cada persona, pero como tienen alturas distintas, unas saldrán más beneficiadas que otras. Es la diferencia entre igualdad y equidad: no siempre partimos del mismo punto y tenemos que adaptarnos.
¿Dónde ves el sector dentro de 5 a 10 años? ¿Cuáles serán las habilidades clave en el futuro cercano?
Tenemos que pensar en la IA y en cómo veremos una mayor automatización en el desarrollo. Esa parte sin duda vivirá una ruptura, muchos cambios. Lo que también cambiará sin duda es la consultoría. La consultoría sigue siendo una parte que no se puede automatizar; sigues necesitando los conocimientos.
Donde veo potencial es en que habrá todavía más mujeres en la consultoría. Creo que la consultoría es el trabajo ideal para las mujeres. Tenemos capacidad para hacer varias cosas a la vez y tenemos empatía. Así que podemos entrar en una reunión y dar al cliente la sensación no solo de «tengo a alguien que sabe configurar mi sistema», sino también de alguien que puede ocuparse de su día a día empresarial para darle seguridad y asesoramiento. Esto debería impulsarse más en la universidad, para que las chicas jóvenes vean que la consultoría ya no es un sector exclusivamente masculino. Esto está creciendo, pero aún podría mejorar.
Veo potencial en tener todavía más mujeres en la consultoría. Tenemos capacidad para hacer varias cosas a la vez, tenemos los conocimientos y tenemos empatía. Esto debería impulsarse más en la universidad, para que las chicas jóvenes vean que la consultoría ya no es un sector exclusivamente masculino.
¿Qué ambición tienes a largo plazo?
En algún momento me gustaría apoyar a protectoras de animales. Es una de mis pasiones: me encantan los animales. Y me gustaría tener una protectora a la que apoyar, no solo con dinero, sino también trabajando allí de vez en cuando. Simplemente, para tener un equilibrio entre trabajar y hacer el bien a los demás.